jueves, 19 de marzo de 2009

SOBRE LOS REFERENTES, LA PROSTITUCIÓN Y LA INDIFERENCIA JUVENIL









La semana pasada mientras realizaba el cotidiano zapping entre Prensa Libre y Enemigos Íntimos, llamo mi atención un reportaje emitido por el programa dirigido por Aldo y Beto. Trataba sobre el caso Cholotube y la pornografía en internet, sobre todo el hecho que sea ese portal el sitio web mas visitado del Perú, claro, tampoco es para rasgarse las vestiduras, pero me dan una idea de lo referencial que se ha vuelto dicho espacio a la hora de buscar sexo en Internet. Es decir, que si un cibernauta peruano busca, ya no solamente escenas pornográficas gringas, sino que tenga como protagonistas a sujetos peruanos del común, inmediatamente piensa en cholotube.


No voy escribir como un gran conocedor del tema, pues confieso que no he investigado a profundidad el caso, pero quiero detenerme en este punto. Los referentes. Los asumo para este post como espacios o circunstancias fácilmente identificables, por la mayoría de personas que alguna vez lo han visto o han transitado por ellos. De hecho, son de mucha utilidad pues nos sirven para indicar o representar información que le pueda servir a terceros o incluso a nosotros mismos. Salir en busca de alguien o algo hacia un lugar desconocido sin referentes, puede resultar sumamente problemático. Sin embargo, si sabemos que esta a la altura del Estadio Nacional, la Plaza Mayor o el Mega Plaza de la Panamericana nos dará la sensación de estar cerca de nuestro objetivo y que dentro de ese radio tenemos la posibilidad de preguntar para encontrar lo que buscamos.


Pero que tiene que ver esto con la prostitución, Enemigos Íntimos y la indiferencia juvenil. Pues aquí viene lo de fondo. En dicho programa entrevistaron a un joven politólogo y antropólogo llamado Jaris Mujica, quien lucidamente dijo algo muy interesante: “Muchos peruanos prefieren una porno más realista, más al alcance de lo que en verdad pasa. Prueba de ello es el portal Cholotube, un sitio de pornoweb que ofrece relaciones sexuales caseras, que se empezaron a filmar, a mediados de los años 90. La figura del porno peruano es documental, la gente demanda verse a sí misma y así tener el derecho a una posibilidad estética que les había sido negada. De pronto se dan cuenta de que los marrones y regordetes se pueden ver teniendo sexo”, ensaya Jaris, quien cree que ese tipo de pornografía puede entenderse incluso como una reivindicación social. En efecto, antes de 1990, las pornstars que se importaban de tierras anglosajonas eran rubias, californianas y perfectas”.


En efecto, no se puede negar que Rafael Medina, el creador de Cholotube, dio en el clavo al percibir la demanda masiva existente en ese rubro, de ahí que su portal sea tan exitoso, constituyéndose así en la ventana más grande, diversificada y sectorizada de difusión pornográfica. Sin embargo, Jaris fue más lejos y acto seguido empezó a citar con dedo acusador los referentes, es decir aquellos lugares donde cualquier necesitado sexual pueda acudir en caso de requerir aquellos servicios: La espalda de Palacio de Justicia, Plaza Manco Capac, al frente de la Universidad Federico Villarreal, en la selva entre otros.


La verdad no se que fue lo que me molesto mas, que dijera públicamente algo que se que es cierto o que contribuyera con una enorme roca de arena a establecer a nuestra universidad como referente cotidiano de prostitución adulta e infantil. Pero al fin y al cabo ambas cosas me disgustaron y enervado levante mi impotente voz de protesta: ¡¡¡Momentito señor Jaris, la putas a las usted hace referencia no están al frente ni al costado de la villarreal!!!… Están en Jr. Zepita, en Jr. Cañete o en la prolongación de Jr. Quilca. ¡¡Así que no desinforme a los televidentes, señor!!.


Naturalmente, mas sosegado y luego de unos días, es que me anime a escribir este post, pues no es el caso saber si están al frente, al costado o a una cuadra de la Villarreal, ni que algún lector(a) malicios@ se pregunte cómo es que sé las ubicaciones exactas, la misma que sería una pregunta muy tonta e hipócrita por cierto. El hecho es que están ahí, y que lo sé porque transitaba por ahí todos los días, porque es mi ruta inevitable el jr. Cañete, al igual que la de muchos jóvenes y señoritas universitari@s, que tienen que apreciar como parte del paisaje urbano del radio universitario a prostitutas veteranas de casi 50 años, homosexuales de no muy fácil distinción o hasta adolescentes de 14 o 16 años.


Tal situación me apena por dos razones, la primera porque como bien sabemos la UNFV no es una institución que brille precisamente por sus logros o aportes a comunidad científica, sino mas bien por la estrecha relación que se ha popularizado tiene con el APRA, y que por si fuera poco, ahora gracias al reportaje se constituye como un referente fijo de prostitución infantil. Pero ojo, el reportaje únicamente hace publico algo que se sabe hace mucho tiempo. Lo segundo es que a pesar de ser el secreto peor guardado, nadie se ha preocupado por hacer algo al respecto. Casi nos hemos acostumbrado a verlas en nuestro recorrido y nuestra indiferencia ha sido nuestra principal contribución a que dichos lugares conviertan a nuestra universidad en referente fijo de prostitución infantil.


Quizá primero deberíamos preguntarnos si es que consideramos que la prostitución en general sea un problema social, pues es posible que se crea que al ser personas libres tienen derecho a decidir sobre la utilización de su cuerpo. De hecho podemos afirmar que históricamente la prostitución antecede a las ciudades y la vida moderna. Sin embargo, el mundo moderno a ejercido una condena moral sobre dicha actividad por la cadena de problemas y vicios que trae consigo mismo, sobre todo si se trata de niñas y adolescentes (niveles crecientes en el consumo de drogas, violencia, explotación están debidamente documentados en numerosos estudios). Entonces si en efecto consideramos que es un problema social que esta en nuestras narices, qué deberíamos hacer al respecto?, nos compete?, debería preocuparnos?. Me pregunto dónde habremos dejado la promesa universitaria del compromiso social. Resulta irónico oír dialogar a docentes y estudiantes sobre el Mundo, Latinoamérica, Obama o la política nacional, para luego salir de la universidad, cerrar los ojos y decirse a si mismo aquí no pasa nada. Cuan grande es nuestra indiferencia. Qué hacer.