domingo, 18 de abril de 2010
El Humanismo desde la Villarreal
No tengo recuerdo de algún profesor que nos haya llevado socraticamente por semejante camino, menos aún, de tertulias estudiantiles sobre el tema, pero por esas ventajas que nos otorga la Internet, conocí a un estudiante de lingüística de nuestra facultad, llamado Ricardo Melgarejo, con quien sostuve fructíferas conversaciones sobre el referido tema, que al parecer terminaron en un “ensayo a manera de artículo” cuyas apreciaciones serán motivos de este post.
El mencionado ensayo lleva por título: Lectura, Humanismo y Desempleo. (Descarga aquí). Y creo que no es ocioso afirmar que es notoria la influencia tanto de Jaime Cisneros como de Mario Bunge en el desarrollo del texto, de ahí que el título empiece por la Lectura, como el único camino para alcanzar el ideal del sujeto humanista, es la apuesta en la que siempre inciden ambos escritores, la lectura como hábito cotidiano. Nada mas cierto que eso.
De hecho, es difícil mostrarse en desacuerdo con esa gran cantidad de párrafos evocan hacia el ideal de humanista, y el compromiso que implica con la sociedad y su tiempo, o aquellas observaciones que buscan incorporar una mayor selectividad para los documentos que se imparten tanto en los colegios como en las universidades. Así que nuestra crítica no ira tanto por lo que dice, sino por lo que calla. Es notorio pues, que el problema del desempleo para los humanistas es el gran ausente en el ensayo, y es en ese sentido, que podemos decir que ha nuestro escritor se le olvido aterrizar.
Ricardo, reclama con justa razón que el problema del olvido o el desden hacia la importancia de la humanidades en nuestro tiempo, se debe a la imposición de la lógica “utilidad-rédito”, la misma que ha desvirtuado el verdadero fin de esta actividad intelectual o de hecho el de la misma universidad. Pero si la labor del humanista es el de la preservación de nuestra cultura y la formación para el desarrollo humano, estamos haciendo explicita la relación entre humanista y conocimiento, un conocimiento que se ha constituido como la mas importante mercancía del siglo XX y de hecho que también del siglo XXI. Entonces la lógica utilidad-rédito del conocimiento, no es de por si una desvirtuación, sino una consecuencia natural de los múltiples procesos que lo encumbraron como recurso mas importante para dominar y progresar.
El humanista estudia pues la condición humana, y como es que la humanidad se manifiesta o esta presente en todo lo que ha creado. A Ricardo le preocupa que ese amor por lo humano haya dejado de ser valorado por la sociedad, lo percibe y lo percibimos en nuestra vida cotidiana, desde el momento en que elegimos la carrera, hasta el instante en que nos preguntan ¿Qué estas estudiando?. La preocupación de nuestro entrevistador siempre se hace patente al escuchar nuestra respuesta. Ricardo, desde su posición de lingüista, señala que debe hacerla de corrector gramatical o de estilo, para que su actividad pueda ser remunerada, con desdén señala que nada mas alejado de lo que verdaderamente podría hacer. Quienes estudiamos Historia lo sabemos perfectamente, desde una oficina administrativa clasificando documentos o tratando de capturar la atención de veinte desinteresados estudiantes. Quien mejor que Cesar Vallejo para explicar y ejemplificar ese desinterés social por un amor que mal paga.
De hecho muchos de quienes estudian historia, con el transcurso de los años empiezan a poner en tela de juicio su decisión, orientando su mirada hacia las ciencias sociales o jurídicas, que gozan de una mayor relevancia social; y no faltan quienes se pregunten, porqué la historia es una ciencia humana aquí, mientras en San Marcos es una ciencia social, al mismo nivel de la sociología o la antropología. Una pregunta que sin duda alguna resulta pertinente, un dilema de difícil respuesta para la historia: arte o ciencia. Quienes la conocen saben que tiene de ambas cosas. Sin embargo, a la luz de la empleabilidad saber si corresponde a una categoría u otra, puede resultar ciertamente irrelevante, si se tiene en cuenta, lo señalado por el historiador José Ragas, respecto a la expandida creencia de que las Humanidades, entre ellas la Historia, no brindan beneficios a corto plazo, ni se traducen en patentes de medicinas, inventos o inversionistas para los centros de educación superior.
Pese a que Ricardo hace hincapié en la oportunidad que representa los trabajos interdisciplinarios que permiten mayores posibilidades de investigación hacia un conocimiento más integral y profundo del objeto de estudio. Lo cierto es que aún seguimos estando en desventaja, frente a las disciplinas sociométricas, cuya metodología de análisis se abandera de una eficiente aplicabilidad, revalidado por los medios de comunicación, y es que al parecer los nuevos humanistas son otros, son los periodistas, los comunicadores, los sociólogos, los creadores de opinión pública (Alvar Ezquerra, 2004). Se percibe entonces que quizá no estamos hablando de un olvido, sino más bien de un desplazamiento.
En suma, el problema del desempleo, en el ensayo de Ricardo Melgarejo, parece hallar una respuesta en el largo plazo, en la apuesta por la educación, en una formación humanista que enseñe a la sociedad lo importante que resulta esta práctica para su propio desarrollo, su apuesta es por el futuro y su reclamo es hacia los educadores. Lo cuál constituye una manera de esperar que las cosas cambien.
Y si de pronto empezáramos a tomar la iniciativa, si de pronto comenzáramos a utilizar los múltiples recursos que tenemos alrededor para hacer mas atractivo y demostrar la importancia que tiene el conocimiento profundo de las cosas, los discursos y las imágenes del tiempo presente y pretérito. Sin duda alguna no estoy descubriendo la pólvora con lo afirmado, existen ya muchas iniciativas de este tipo, desde los blogs de la Internet hasta documentales históricos con calidad cinematográfica. Sólo estoy poniendo sobre el tapete, que el problema del desempleo en las ciencias humanas, no solo debe tratarse con medida que lo valoricen en el largo plazo, sino también con iniciativas que lo hagan patente en el corto plazo también. Los invito pues a revisar este interesante ensayo reflexivo de como se percibe las ciencias humanas desde la Villarreal.
viernes, 12 de marzo de 2010
Un viejo chisme, una vieja treta. Los cursos de actualización

Hace poco mas de un año circulaba por los pasillos de la facultad, una suerte de rumores sobre la voluntad política de las autoridades de nuestra facultad a fin de eliminar los famosos cursos de actualización, la razón era simple, el porcentaje de estudiantes que obtienen su titulo de licenciatura por medio del curso de actualización es enormemente superior a los que lo realizan por la vía de la sustentación de tesis, y eso esta probado estadísticamente.
Como se sabe, un indicador importante de la producción de una universidad se mide por la cantidad y la calidad de las investigaciones y tesis que sostienen sus graduados, pero si el promedio de cada escuela es de 1 o 2 tesis por año, de una promoción de 40 universitarios en promedio, la cifra es más que preocupante. Y es que el curso de actualización no es otra cosa más que un refresh mental de 3 meses donde únicamente se exige la elaboración de una monografía, y el pago completo de los requerimientos del curso. De esta forma, hacer uso de esta modalidad resulta más sencillo y rentable que el fatigable, costoso y largo camino del desarrollo de la tesis.
Las autoridades lo saben, y no sólo los de humanidades, sino los de todas las facultades de la universidad, de ahí que ésta bola de cerrar los cursos de actualización constituye uno de los discursos preferidos para criticar o promocionar campañas en épocas electorales. Por ello, ésta no será ni la primera ni la última vez que se anuncie el cierre de los cursos de actualización, pues según he podido entender, esto es algo que se viene anunciando desde los noventa, y que de hecho mas bien constituye una vieja treta para impulsar a los egresados a matricularse cuanto antes en el curso de actualización, pues este es el último año antes del cierre.
Por otro lado, técnicamente sería muy remoto que la facultad elimine los cursos de actualización dados los honerosos ingresos que se perciben por esta modalidad, si se tiene en cuenta que el curso se apertura en cuanto hayan 20 matriculados y que cada uno debe aportar en promedio la cantidad de S/. 1,600.00 soles, serían S/.32,000.00 (como mínimo) que se dejarían de percibir, el mismo que es repartido entre el fisco de la universidad, los docentes que dictan la cátedra y la propia facultad encargada.
Tampoco debemos olvidar que toda oferta obedece a una demanda, para este caso, la demanda por obtener lo más rápido posible el título de licenciatura es innegable, pues lo que se busca es obtener mejores posiciones laborales o acceder a oportunidades económicamente atractivas, donde normalmente se exige como mínimo el titulo de licenciado. Visto desde aquí el pago por el curso de actualización no constituye un gasto sino más bien una inversión.
De cualquier manera, lo que queda claro es que son motivaciones extra-universitarias las que mantienen los cursos de actualización en vigencia, pero si el objeto real de la universidad es el cultivo de la ciencia y la cultura, los cursos de actualización constituirían una distorsión o instrumentalización de la universidad únicamente en favor del futuro laboral y económico del egresado.
Pero defender la razón de ser de la institución no nos puede llevar a soslayar al individuo, ¿Quién es el egresado que participa en un curso de actualización?, o específicamente quien es ese egresado de universidad pública, cómo caracterizarlo sin llegar a la idealización, fácil sería decir, que es un sujeto que trabaja todo el día y no tiene tiempo para investigar, que sabe mucho pero la vida es dura con él (y de hecho existen casos así), sin embargo, es innegable que también hay participantes que se matriculan, rara veces asisten pero igual lo aprueban, que compran sus monografías y que hacen todos los pagos que se tengan que hacer (legales y bajo la mesa) para acelerar la obtención del título. En suma, hay en este grupo gente de todo tipo, desde los más honestos y humildes, hasta los más corruptos y sinvergüenzas. Pero lo que tienen en común es la necesidad de ascender lo más rápido posible. ¿Eso es malo?, no necesariamente, una conducta muy humana del cual no me siento ajeno, por ende quizá talvez un mal necesario, así de contradictorio.
Debe considerarse pues que la solución para mejorar la producción investigativa universitaria no pasa por cerrar los cursos de actualización, sino más bien por incentivar y premiar la investigación, generar competencias y beneficios, para hacerla atractiva. Hay quienes consideran que solamente si se incentiva la investigación, con cursos de metodología, desde el primer año de estudios se obtendrían resultados favorables en el mediano plazo, sin embargo la currícula del año 98 ha demostrado resultados poco alentadores por esa ruta, por una sencilla razón, la licenciatura que se obtiene sea por vía tesis, curso de actualización o cinco años de experiencia profesional, es igualita no hay diferencia en cuanto a la mención; de esa forma si tu investigación es el fruto de cinco años de estudios, largas horas de inversión en bibliotecas, archivos y entrevistas, e interminables correcciones y replanteamientos. A nivel legal no guarda ningún reconocimiento, porque eres tan licenciado como el que llevo su curso de actualización y presento su monografía bien anillada. Así lo dice y lo respalda la Ley.
El esfuerzo y la dedicación siempre debe ser incentivado y premiado, y una tesis constituye un esfuerzo que demuestra a cabalidad el profesionalismo de un egresado, por ende los concursos de proyectos de tesis, las gestiones para financiamientos de investigación o convenios para pasantías son vitales para ello. El argumento de que soy pobre, o que sólo los ricos pueden dedicarse investigar, es verdad, es cierto, y por ende constituye un reto y un esfuerzo mas grande que las autoridades deben considerar si es que de verdad les preocupa generar más investigación universitaria. Sin duda un tema que debería ser mas debatido en nuestros claustros.
viernes, 19 de febrero de 2010
Para que lo disfruten
viernes, 5 de febrero de 2010
Las vacaciones de los que no trabajan
Este post fue escrito en el mes de Enero de este año, sin embargo problemas con mi computadora me impidieron publicarlo en su debido momento de todas formas se los muestro para recibir sus impresiones al respecto.

Por fin, después de mucho tiempo vuelvo a publicar un post que debí enviarlo hace mucho, pero que la falta de tiempo y ánimo me lo venía impidiendo. Manifiesto pues con cierto desdén que me encuentro a la fecha con vacaciones forzadas, después de haber tenido que renunciar con mucha vergüenza a dos oportunidades laborales, me encuentro cachueleando, como muchos colegas de estudios, y a la espera de alguna nueva oportunidad a la que espero no tener que volver a renunciar.
Claro, se preguntarán ustedes desde cuándo el blog dejo de hablar sobre universidad y cultura, para convertirse en mi diario personal, pues les diré que en este caso si tiene mucho que ver, pues la razón por la que no pude acceder a los puestos de trabajo fue por la de no tener la “constancia de estudios” o por lo menos la “carta de presentación”, y es que precisamente en este mes Enero (como todos los años) cuando se aperturan las ofertas laborales, la burocracia universitaria se va de vacaciones, dejando a sus estudiantes indocumentados profesionalmente -¿y cuándo vuelven?- mas o menos en febrero es lo que te dicen. Sobre la base de esta experiencia les puedo asegurar entonces que muchos estudiantes y egresados se encuentran en la misma situación.
En una de las instituciones en las que me presente me dijeron: Estimado, esta bien pero tienes que tener por lo menos una carta de presentación con la que certifiques que provienes y has llevado estudios en esa institución. – No puedo están de vacaciones-, pero pide aunque sea de favor, diles que es una cuestión de trabajo, - Ya se los dije y me dijeron que es imposible- ¿Pero cómo en tu facultad no apoyan a sus estudiantes? –En silencio- Ni modo tu CV va ser observado en Recursos Humanos y lo mas seguro es que lo rechacen, será para la próxima. Caballero nomás, sólo queda retirarse.
Entonces mientras caminas te pones a pensar: claro, cuando ya tienes trabajo te importa muy poco los que no lo tienen, pero si trabajas en una universidad pública es completamente predecible que es en este mes donde los estudiantes de últimos ciclos y egresados van a solicitar sus documentos, por tanto, abandonar sus labores y dejarlos a estos en la deriva, muestra una actitud de indiferencia total por aquellos a quienes precisamente deberían servir.
Aunque por otro lado, tampoco no se puede estar en contra de las vacaciones laborales, puesto que es un derecho del trabajador y el empleado, y como sabemos nuestras autoridades y todo el personal laboral “se desviven durante todo el año académico por su trabajo”, -¿así dicen no?-, así pues, su sacrificada labor de servicio a la comunidad universitaria, motiva seguramente que desde mediados de diciembre soliciten sus vacaciones de inmediato. Sin embargo, la resignación tampoco puede ser una opción, lo mas seguro es que esta situación se haya estado repitiendo año tras año sin que nadie diga nada al respecto. Por lo pronto, creo que no les costaría nada al sector administrativo de la facultad el ponernos en sobreaviso desde fines de noviembre mediante comunicado público u oral, para evitar el darnos el lujo de abandonar ofertas laborales en un país donde el trabajo no es precisamente abundante…
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Feliz Navidad para todos con los Huevocartoon
Si quieren mandar tarjetas navideñas con estos divertidos personajes, solo ingresen a Huevocartoon <- aquí
Como preparar la Cena Navideña
Feliz Navidad Amor
El Huevo Mounstruoso Navideño
Los Huevos Rancheros en Navidad
El Huevo Santa 01
El Huevo Santa 02
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Ya salió Humanística Nº 03

No una, sino muchas veces, nos hemos preguntado si lograríamos sacar esta edición, y en el epílogo del año y también de nuestras carreras, hacemos nuestra última entrega como universitarios ad portas de una nueva etapa, como ciudadanos con oficio pero sin muchas ofertas laborales, como la mayoría de peruanos, pero desafiantes como siempre ante nuestras limitaciones.
Si hay algo que caracteriza a esta edición es la mayor presencia de noveles investigadores cuyo interés por estudiar lo contemporáneo es latente, la mirada puesta en acontecimientos que históricamente hablando, se podría decir que están a la vuelta de la esquina, en una época donde las fuentes de información no se caracterizan por su escasez, sino más bien por su abundancia. Al existir entonces demasiada información, el problema pasa a ser como gestionarla y sistematizarla.
Desde esa segunda mitad del siglo XX, el Perú se hizo cada vez más cholo, pero también más violento y caótico; hablar de esa época es como hablar de nuestros orígenes como generación, es como buscar la raíz de aquellos problemas irresueltos en el pasado y que se perciben tan vigentes. Y cuando nos habíamos convencido que la culpa de todo la tenían los políticos, Rochabrún nos plantea que el problema estaba también en nosotros, en nuestra condición de irrepresentables, un argumento sin duda discutible, pero ninguna manera desdeñable.
Ya se habían adelantado Matos Mar y Neira al hablar de desborde y anomia social respectivamente, para señalar un desorden que no termina de ordenarse a si mismo. ¿pero qué lo impide?, la idea de la “herencia colonial” resulta insuficiente para otorgar una explicación, y la llamada crisis de los partidos resulta ser sólo una arista del problema. La revista no entrega una respuesta integral, la convergencia temática ha sido casi una cuestión de azar, pero si ofrece distintas lecturas del mismo problema.
Por ello, el conjunto artículos reunidos, además de ofrecer los primeros esbozos de investigación, intentan ofrecer también respuestas hacia una realidad compleja, heterogénea y diversa, pero que a la vez se siente y se problematiza como propia.
Así entonces, endeudados académica y económicamente, nos despedimos por esta vez, no sin antes agradecer a todas aquellas personas que se visten de mecenas para hacer posible esta noble e ingrata causa de publicar, a todos ellos nuestro más sincero agradecimiento por la confianza depositada y su voluntad de colaborar.
ADQUIÉRELO EN:
- Multiservicios ADAN: Jr. Cañete 678 - Costado UNFV
- Librería CIRO - Facultad de Sociales de UNMSM
Precio: S/. 1.00
SUMARIO:
El problema esta en los representados
Guillermo Rochabrún
Arqueología y geneología del concepto de pulsión de muerte
Richard Leonardo Loayza
El mito de Tunchi y la identidad Shipibo-Conibo
Manuel Díaz Pérez
Silencio, memoria y violencia política en el Perú
Mariela Mondragón Miranda
Organización local y participación vecinal en VES
Robert Salazar Quispe
Viaje al centro de los chinos
Alex Alejandro Vargas
Repensar las políticas culturales
Camilo Nole