
Para los no enterados COESCO, formalmente significa Comisión Organizadora de Estudiantes del Coloquio, y 14 años de trayectoria lo respaldan como el evento tradicional de la Escuela Profesional de Historia de la UNFV. Pero mas allá de lo formal esta el significado que tiene para un grupo importante de estudiantes de historia que han transitado por el y han experimentado los avatares de su organización a través de los años.
Para nadie es un secreto el recuento de todas las actividades que se tienen que hacer para concretar su realización; el tiempo, el esfuerzo y el dinero que se invierte crea irremediablemente un lazo que es difícil de cortar, producto de la satisfacción obtenida de los objetivos realizados. En ese sentido, Coesco es una comunidad de jóvenes estudiantes convencidos que pueden hacer algo verdaderamente grande a pesar de las limitaciones.
Pero hoy en día las cosas han cambiado, y se puede aseverar con razón que Coesco ha llegado a su techo, a su límite. Esta sentencia no parte de una observación simple o apresurada, sino más bien se basa en lo que ha venido ocurriendo por lo menos en los últimos tres años. Por ello, este será un año más de Coesco, igualito que el año pasado y que el ante año pasado también, pero con la diferencia de un suceso insólito acaecido, que considero, rompe con toda pequeña idea de institucionalidad que se creía existía al interior de Coesco. El presidente-2009 fue vacado por quien se atribuye la propiedad de Coesco. Así de simple. Y todos, Amén.
Cuando ingresé a Coesco y durante los tres años que participé en el, siempre hubieron conflictos, como en toda asociación, pero la investidura del cargo de presidente(a) era siempre respetada hasta el final, quien empezaba con el cargo debía terminarlo, y ahí estuvieron los casos de Katty Bravo, Claudia Álvarez, Lenard Mendoza, Carlos López y Robert Salazar, y es completamente lógico, pues hay una elección de por medio, además de todo un trabajo realizado, medianamente planificado, que se va desarrollando con el transcurso de los meses. Pero este año fue la excepción. Un síntoma más del problema.
Quienes observamos la situación desde hace algunos años, optamos por retirarnos, pues aunque sabíamos que nuestras ideas de replantear el Coesco sobre la base de la institucionalización, un reglamento claro e impersonal, acumulación de experiencias y la gestión cultural, terminamos siendo incómodos, optándose así por el retiro voluntario, bajo el presupuesto que quizá con el tiempo, algunas de esas ideas poco a poco irían tomando forma, en la medida en que se tuviera la expectativa de crecer, de ir mas allá de lo conseguido hasta el 2006, pero la realidad de hoy muestra nuestras expectativas por los suelos, pero lo que mas fastidia es que a muy pocos parece interesarles.
Y esto es curioso, dado que cuando se pregunta sobre la política universitaria, todos están convencidos de que se trata de un problema estructural, sostenido por una terrible red de clientelaje, asistencialismo y corrupción, una especie de semi-feudo si se prefiere, donde se tiene en claro quien es el que manda y se siente a la vez toda la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Sin embargo, en el único espacio donde si se podrían tomar medidas y realizar acciones al respecto, es decir, la escuela de historia y el Coesco, sencillamente se deja pasar de lado.
Y es que la miopía es grande en la facultad, muy pocos entienden que el crecimiento y la capacidad de innovación de un evento como el Coesco o de cualquier agrupación estudiantil, repercutiría inevitablemente en la imagen de cada uno de nosotros, porque la fortaleza y la organicidad de una institución dice mucho, o algo, de quienes la integran, combate prejuicios y crea una imagen y un perfil de quienes forman parte de su comunidad. La razón por la que somos una universidad académicamente inexistente, es porque únicamente existen aislados chispazos individuales de lucidez, pero muy pocas asociaciones estudiantiles o de egresados, que mantengan una política institucional seria, de mediano y largo plazo, con objetivos claros, mecanismos de acumulación de capital social y cultural, y sobre la base de relaciones sociales horizontales y transparentes.
Pero esta claro que Coesco hoy en día tiene muy pocas de las características mencionadas, y se asemeja mas bien a cualquier agrupación política estudiantil, que no tiene muy en claro lo que quiere conseguir y que por ello se reinicia año tras año, termina solo para volver a empezar. De esa manera, la mayoría de sus nuevos miembros se van con las mismas alternativas que con las que llegaron: el archivo o la docencia. Nunca les dijeron, que lo que hacían era una pequeña forma de hacer gestión cultural, tampoco que el tipo de cultura que difunden (la historia) es la más vendida del mercado o que el turismo cultural constituye desde hace buen tiempo toda una industria, son estas alternativas interesantes las que valen la pena explorar, conocer y ampliar, para crecer institucionalmente. Pero todo esto se oculta o se reserva para muy pocos seleccionados o de intima confianza, los miembros no deben saber más de lo necesario, y si quieren saber, pues que lo averigüen por su cuenta, -el próximo año volvemos a empezar-.
La pregunta que titula este post “¿De quién es Coesco?”, No es gratuita, si no que busca responder de manera indirecta a otra pregunta implícita en el texto, ¿Por qué Coesco no es una institución universitaria?. Sencillo, porque es una agrupación personalista, y porque el sujeto que se siente dueño de Coesco tiene un límite en sus expectativas y aspiraciones, por lo tanto, los límites de su mirada serán también los límites de la agrupación que lo sigue, en la medida en que esta agrupación no se empodere y decida que es lo que quiere hacer con su futuro y que los que fueran otrora miembros de Coesco no reflexionen sobre su problemática, las expectativas de esta agrupación estarán claramente demarcados.
Quien es ahora ex - presidente del Coesco 2009, no es mas que la simple muestra de lo que sucede en las agrupaciones estudiantiles que se vuelven con el tiempo excesivamente personalistas, donde pensar diferente es sencillamente intolerable. Pues su líder siempre sostendrá: -El Coesco soy yo-.